Historia 2

Lo hemos tenido realmente difícil para elegir las tres historias que más nos han emocionado. Después de darle muchas vueltas ahí van las tres finalistas. Son historias en las que vemos muchísimo amor y están destinadas a que el final sea una boda de ensueño.

¿Vosotros cuál pensáis que es la ganadora?

“Nos conocimos hace casi 5 años en Madrid, los dos somos de Barcelona, pero yo vivía ahí desde los 14 y ella estaba estudiando un máster. Coincidimos haciendo prácticas y a raíz de eso, congeniamos y nos enamoramos. 

Tras disfrutar 7 meses a tope en Madrid, a ella le surgió una oportunidad laboral en Barcelona y se mudó. Yo estaba matriculado en un máster en Madrid, pero decidí cambiarlo todo y seguirla a Barcelona. Desde entonces, estamos en Barcelona, trabajando y viviendo juntos. La verdad es que siempre he tenido claro que era la mujer con la que me iba a casar, pero nunca era el momento adecuado. Que si todavía somos jóvenes, que si el trabajo, que si el dinero…

Sin embargo, el pasado octubre a ella le detectaron un cáncer de mama, con 28 años. No puedo estar más orgulloso de como afrontó en todo momento la enfermedad, con una sonrisa en la cara siempre y con un optimismo y una energía envidiable. Dos semanas después de que nos diesen el diagnóstico, la operaron.

Gracias a Dios todo ha salido bien y no ha necesitado quimioterapia ni radio, “solo” un tratamiento hormonal durante 5 años, así como seguimiento continuo. 

El día de la operación, cuando la estábamos dejando en quirófano, fue cuando me di cuenta de que no tenía que perder más el tiempo, que siempre iba a haber algo que me frenase, pero que era la mujer de mi vida y quería casarme con ella. Después de la operación estuvo bastante convaleciente y se instaló en casa de sus padres para estar mejor atendida, ya se sabe que como una madre no hay nada. Estuvo ahí un mes, yo seguía viviendo en nuestra casa, porque por sus heridas ella tenía que dormir sola. Pero al mes de la operación, cuando ella ya estuvo mejor pasamos nuestra primera noche juntos. Eso sí, en casa de sus padres y no en la nuestra como yo tenía previsto. Había encargado el anillo y fui a recogerlo un jueves, esa noche, solo en nuestra casa me levantaba cada cinco minutos a mirarlo porque aún no me lo creía. El viernes por fin íbamos a dormir juntos y se lo quería pedir la primera mañana que amaneciésemos juntos después de la operación.

Tuve el anillo dos días conmigo sin que nadie, más allá de mi madre, supiese lo que iba hacer, y no he estado más nervioso en toda mi vida. El viernes tuvimos una cena con unos amigos que acababan de prometerse y solo se habló de anillos y pedidas, mientras yo intentaba disimular. 

A la mañana siguiente, tenía pensado prepararle el desayuno, no hay nada que le guste más en este mundo… tenía hasta una botella de Champagne en la nevera, que no sabéis lo que me costó de esconder… tras haberle insistido durante toda la mañana, ella no tenía hambre… la hubiese matado… Me quedaba sin ideas, así que me lancé. Busqué el anillo en la mochila y le dije que sabía que había insistido mucho en que volviese a nuestra casa ese fin de semana, pero que me había dado cuenta de que me daba igual estar en nuestra casa o en la de sus padres porque mi casa era ella. Le dije “¿nos casamos?” Y  como siempre lo decimos de broma, riéndose me dijo que sí como a los tontos, fue entonces cuando saqué el anillo y le dije “¿por qué no me dices que sí?” La cara que puso no se me olvidará nunca! Creo que ha sido uno de los días más felices de mi vida! 

Organizamos la boda en menos de seis meses, ella se fue a mirar vestidos a la semana siguiente, aún sin saber que tratamiento le tenían que hacer, a riesgo de que si le hacían quimioterapia la boda tendría que esperar, pero ya os he dicho que es muy optimista… Afortunadamente no fue así y todo salió incluso mejor de lo que esperábamos y fijamos el 30 de mayo de 2020, porque el 2020 tenía que ser nuestro año. A un mes de la boda, la hemos tenido que posponer para el 2021, en un primer momento nos pareció una injusticia… pero pensándolo bien, el 2020 sí ha sido nuestro año.

Teníamos muchas ganas de celebrarla ya, porque también era una celebración de la vida y de que ya habíamos dejado atrás la enfermedad, ahora tocará esperar un poco más, pero seguro que será un día increíble y espectacular!”